Cómo adaptar la casa a personas mayores

Repair4U - Adaptar tu casa a personas mayores

Pequeños cambios pueden suponer mejoras notables en la funcionalidad y seguridad de la vivienda a ciertas edades

El tiempo es implacable, pasa sin que podamos hacer nada para controlarlo aunque, del devenir del mismo se extrae una experiencia que no es comparable con nada. Con el paso de los años nuestras necesidades cambian y, en términos de habitabilidad, tendemos a buscar la comodidad y la sencillez. La cuestión se torna necesidad cuando se trata de adaptar los espacios al uso y disfrute de personas mayores. Quien más y quien menos acusa el peso de la edad y, aunque en muchas ocasiones la independencia no queda comprometida por el tic tac del reloj, lo cierto es que conviene preparar el hogar para facilitar, en la medida de lo posible, unas condiciones óptimas de sus usuarios.

No se trata de renovar por completo el interior de una vivienda sino, más bien, de acometer pequeñas reformas encaminadas a mejorar la accesibilidad, evitar accidentes o potenciar la seguridad. En la mayoría de los casos, basta con implementar ciertas recomendaciones para adaptar la casa a las personas mayores de un modo sencillo y atractivo. ¿Quieres saber cómo conseguirlo? ¡Sigue leyendo!

1. Espacios

Una de las máximas que ha de primar a la hora de adaptar la casa a las personas mayores es la movilidad. Con independencia de las dimensiones del hogar en cuestión, hay que procurar eliminar todo aquello que dificulte el paso ya sea mediante una reorganización del mobiliario, la mejora de la instalación eléctrica (evitando que haya cables en lugares inoportunos) o eliminando elementos tales como alfombras que, en un momento determinado, puedan ocasionar tropiezos y caídas.

Integrar espacios con una sencilla reforma que incluya la eliminación de paredes o apostar por puertas anchas para conectar estancias ayudará a mejorar la movilidad interior.

2. Muebles y armarios

El capítulo del mobiliario constituye un punto clave si pensamos en adaptar la casa a personas mayores. Dado que la agilidad es una de las cualidades que más puede resentirse con el paso del tiempo, conviene apostar por armarios bajos en detrimento de los gabinetes altos, la inclusión de muebles prácticos como ‘camareras’, piezas de bordes redondeados para minimizar el riesgo de accidentes o camas de altura media para una mayor accesibilidad. Los sofás y sillones con reposabrazos y respaldo otros de los ‘imprescindibles’ en términos de funcionalidad de una vivienda para personas mayores.

No obstante, es posible que la nostalgia impida desprenderse de ciertas piezas del mobiliario aunque, en estos casos, cabe la posibilidad de almacenarlos en un guardamuebles por si, en el futuro, pudieran ser de utilidad.

3. El baño

Uno de los espacios que con mayor frecuencia hay que adaptar a la hora de mejorar las condiciones de habitabilidad en una vivienda ocupada por personas mayores es el baño. En esta habitación es recomendable sustituir la bañera por una ducha, un trabajo al que cada día se enfrentan los profesionales del sector y que, sin suponer una gran inversión, ofrece innumerables ventajas.

Tampoco está de más colocar barras de apoyo o asideras en la propia ducha o a la altura del inodoro e, incluso, crear un banco en la zona de aguas para mejorar la seguridad en el baño.

4. Suelos

Parece una obviedad pero el pavimento es uno de los grandes enemigos de la movilidad en el interior del hogar. En una casa adaptada a personas mayores es importante que no haya baldosas rotas que puedan ser un riesgo para sus ocupantes, contar con suelos antideslizantes para evitar caídas inesperadas o identificar correctamente posibles escalones o peldaños (siempre que se pueda es conveniente eliminarlos o sustituirlos por una rampa).

5. Instalación eléctrica

Al margen de eliminar posibles cables susceptibles de provocar accidentes, completando el capítulo de la electricidad para adaptar la casa a personas mayores podemos señalar la necesidad de instalar puntos de luz en lugares estratégicos: el final de las escaleras, en el cabecero de la cama, al principio y el final del pasillo… Lo ideal es emplear interruptores conmutados con los que poder encender y apagar las luces desde distintos lugares.

6. Otras recomendaciones

Adaptar una casa a la nueva realidad de una persona mayor puede ser duro. Aún siendo para mejor, los cambios pueden afectar al estado de ánimo y no ser siempre bien recibidos. La paciencia es la madre de la ciencia y, en ocasiones, es mejor acometerlos poco a poco que todos de una vez. Por ejemplo, puedes empezar por actuar en una estancia determinada como el baño y aprovechar el momento para incluir todas las mejoras que estimes oportunas: instalación eléctrica, suelos, ducha… Y lo mismo en otras estancias de la casa tales como salón, dormitorio o cocina. ¿Tienes que pintar? Aprovecha para incluir los enchufes que faltan o cambiar el mobiliario. Será menos traumático y mucho más llevadero. 

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