Suelo radiante como sistema de climatización

Repair4U - Suelo radiante

Confort y ahorro energético han situado el suelo radiante como uno de los sistemas de climatización más populares

Alcanzar el llamado ‘calor de hogar’, más allá de su sentido metafórico, tiene mucho que ver con el sistema de climatización elegido. El mercado ofrece innumerables propuestas aunque, con el paso de los años, cada vez son más populares aquellas que apuestan por la eficiencia energética y el respeto al medio ambiente. Al albor de esta tendencia el suelo radiante es, hoy en día, uno de los sistemas más demandados, principalmente, en viviendas de nueva creación o reformas integrales ya que, pese a sus numerosas ventajas, supone una inversión inicial importante y una compleja instalación.

No obstante, antes de entrar al detalle de lo que supone la instalación de este sistema de climatización, conviene aclarar que existen dos tipos de suelos radiantes. El primero de ellos (en la actualidad prácticamente en desuso) es el llamado hilo radiante o suelo radiante eléctrico que calienta el pavimento a base de un cable dispuesto en el mismo. La alimentación, en este caso, es la electricidad y, en consecuencia, el consumo es tan elevado como el de otros sistemas de calefacción tradicionales. Sin embargo, el suelo radiante más popular en nuestros días es el llamado suelo radiante por agua. En este caso, el sistema está compuesto por una red de tuberías por las que circula agua caliente que, en la práctica, es lo que hace que la vivienda alcance la temperatura deseada.

Dado que el calor viene desde el suelo atravesando el pavimento, conviene tener presente que, el mismo ha de ser resistente a los cambios de temperatura y, en consecuencia, los materiales más apropiados para contar con este tipo de sistemas de calefacción son los cerámicos o baldosas pétreas aunque, en cualquier caso, el asesoramiento profesional es determinante a la hora de analizar la viabilidad de la instalación así como la mejor manera de llevarla a la práctica.

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Ventajas e inconvenientes

En el caso de optar por un sistema de climatización de suelo radiante empleamos como superficie de emisión térmica todo el suelo de la casa y, por lo tanto, la temperatura necesaria para alcanzar la atmósfera deseada es menor, suponiendo una mayor eficiencia energética. Las pérdidas de calor son menores y el agua puede calentarse a través de diversos sistemas (calderas, bombas de calor, placas solares…). Junto a estas ventajas destacan otras tales como:

  • Ahorro energético: Dado que la temperatura de impulsión del agua es menor que en los sistemas de calefacción tradicionales (30-45º), el suelo radiante puede suponer un ahorro de en torno al 10-20% del gasto en climatización.
  • Reparto uniforme del calor
  • Sistema eficiente y saludable ya que al no producir corrientes, hay menos polvo, menos sequedad y disminuye la proliferación de ácaros.
  • Puede funcionar durante muchas horas y no ocupa espacio visualmente.

En lo que a inconvenientes se refiere, además de la compleja instalación o la inversión inicial  que supone la misma (entre 40-60€ el metro cuadrado), el mayor enemigo de este tipo de sistemas es el tiempo necesario para climatizar la vivienda ya que, al emplear temperaturas más bajas de agua, tarda más que los sistemas convencionales.

Suelo radiante frío

Una aplicación que va ganando terreno en materia de climatización mediante suelo radiante es su uso para refrigerar los ambientes. Al igual que en el caso de la calefacción, las tuberías conducen agua que, al contrario que a la hora de subir los grados en el interior del hogar, fluye a una temperatura inferior a la del ambiente en cuestión, consiguiendo así el efecto deseado. No obstante, en este tipo de sistemas es necesario disponer de un mecanismo de medición de humedad para controlar la condensación.

Mantenimiento del suelo radiante

El suelo radiante es una alternativa eficiente para la climatización del hogar aunque, como en todo, requiere de un mantenimiento apropiado para garantizar su durabilidad. Las tareas más habituales para un correcto funcionamiento tienen que ver con la prevención y la reparación de pequeños desperfectos para los que, en cualquier caso, es necesaria la intervención de un profesional. Para evitar averías complejas conviene realizar inspecciones periódicas que, entre otras cosas, permitan eliminar las pequeñas sustancias que puedan acumularse en el interior de los tubos garantizando así el rendimiento de la instalación y la prolongación de la vida útil de cada uno de los componentes que forman parte de la misma. 

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